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El fin de la vieja guardia

07/01/2013

prusiano de la vieja guardia

Me lo ha dicho, o mejor me lo ha contado para Reyes. Ella, Lucy Kellaway, la cronista de “management” del Financial Times, ha dejado a un lado su dosis de sarcasmo, para decirme que este año, el 2013, es el orden del cambio en las relaciones y el devenir de las propias empresas. Y me ha convencido.

Empezaré por lo último que he leído, que es a lo que he prestado más atención. La productividad va a aumentar sensiblemente en las empresas y la ética va a terminar afincándose desde el primer hasta el último escalafón del negocio. (Ya era hora, por otra parte). Si hasta ahora, como recalca Kellaway, las sociedades han actuado heroicamente, como si su modelo económico y de gestión, estuviera en vigor, ahora ya no es así. En sus propias palabras, “no se puede seguir practicando la política de la avestruz”.  Bajar un 10% los costes empresariales, prescindiendo del personal o restringiendo actuaciones importantes, no establece premisas imprescindibles para la recuperación.

Las medidas se impondrán, los desafíos están a la vuelta de la esquina, y unos pocos resistirán el tirón. Como apunta la comentarista, asistiremos a una redefinición de las jerarquías y los trabajadores con ideas y proyectos, ahora sí serán escuchados. Las empresas han pasado veinte años considerando que las ideas de los empleados eran tenidas en cuenta, pero en realidad nadie les hacía caso.

Atención a un punto que debería interesar a todos los estratos de la empresa: la acción siempre será mejor que no hacer nada. Los ambientes de trabajo no serán tan agradables como hasta ahora y los oportunistas no encontrarán su hueco tan fácilmente.

2013 traerá un clima laboral desafiante a la par que estimulante, donde las mujeres audaces van a triunfar y donde las viejas guardias quedarán a la retaguardia, para dejar cabida a nuevas generaciones con ideas y empuje.

Los recursos humanos asistirán a una época, donde el trabajo, la innovación y el esfuerzo ocuparán un lugar preeminente y las sinergias entre sus comunes llevará aparejada nuevos logros. La unión y la reestructuración permitirá salvar firmas que se encuentran a la deriva, y “lo barato” no será una receta válida para todo. El trabajo bien hecho será garantía de éxito.

Kellaway finaliza sus profecías, aludiendo al fin de la esclavitud de los mensajes de correo electrónico, dando por hecho, que la gestión de la información, no sólo dependerá de los correos que pululan por la red y los servidores todopoderosos.

Querida Lucy Kellaway: ¿leíste por casualidad mi carta a los Reyes Magos?.

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From → Empresa

2 comentarios
  1. Ojalá Lucy Kellaway no sea la única que la haya leído. Ojalá los Magos le dediquen también un ratito y se cumplan todos tus deseos. Besicos

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